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El martes 27 de agosto el colegio participó de una interesante “JORNADA DE EDUCACIÓN DIGITAL”. En la ocasión alumnas de todos los ciclos, apoderados y profesoras asistieron a distintas charlas en las que se buscó reflexionar y entregar orientaciones en torno al uso de la tecnología y las redes sociales.

La Jornada estuvo a cargo de EducomLab, grupo de profesionales ligados al área de la psicología, educación y comunicación, liderado por Daniel Halpern, PhD en Información y Comunicación, profesor de la Facultad de Comunicación y del MBA UC.

A continuación dejamos una síntesis de las principales ideas tratadas en las seis charlas que se desarrollaron durante todo el día. Estas pueden ayudarles para crear una oportunidad de conversación con sus hijas sobre temas que ellas también oyeron, como la adicción digital, la importancia de la regulación, el ciberbullying y el valor de las relaciones personales, entre otros.

Como padres tenemos las competencias para educar, lo que no quita la dificultad y el desafío que esto implica, por esto es importante estar informados.

En una síntesis de la jornada, aquí exponemos los cuatro objetivos en los que se enfocó Daniel Halpern:

Objetivo 1:

Entender la importancia de la conexión personal y hacerlo con interés

Las buenas relaciones nos hacen más felices y sanos. Las conexiones personales son relevantes para la salud mental, emocional y física y son las que protegen a nuestros hijos. De hecho, cuando los sentimientos se expresan verbalmente, estas se fortalecen. Por lo mismo, como padres es importante desconectarse del celular, salir del aislamiento que nos permite la tecnología y mirarlos a los ojos, oírlos y estar. Esta conexión a veces es difícil, requiere tiempo y esfuerzo, pero es fundamental.

Objetivo 2:

Límites, entender su relevancia

Es importante entender que los límites son un gran favor a nuestros hijos. Mientras más los ayudo a regularse más felices son y más disfrutan. Distintos estudios demuestran que los niños que son guiados y regulados por sus padres tienen niveles más alto de satisfacción.

Por el contrario, si alguien no tiene límites, no tiene carencias y, por lo tanto, no disfruta con la satisfacción de ellas. El placer solo se vive cuando uno satisface algo que no tiene. Si todo está permitido entonces no hay por qué luchar. Es importante crear la necesidad de necesitar.

Con la tecnología uno logra el control de todo (por ejemplo, desde la hora en que el Uber nos pasará a buscar hasta cuánto nos demoraremos en un trayecto), sin embargo, el exceso de tecnología ha traído la paradoja más grande, que es que nuestros hijos sometidos a la sobreexposición pierden la capacidad de autorregularse, de controlarse a sí mismos.

Por imágenes está comprobado que el exceso de exposición a las pantallas, disminuye la corteza frontal del cerebro lo que afecta la capacidad de autocontrol. De esta manera, son niños que terminan exigiendo todo aquí y ahora, o que no responden a las distintas órdenes de los adultos, entre otros.

Frente a ellos  más que la prohibición o el castigo, lo importante es la regulación en el uso de la tecnología.

Objetivo 3:

Negativismo que produce la redes sociales

Las redes sociales tienen un impacto negativo en cómo vemos la sociedad y nos hace sentir más solos. Pese a ser la generación más conectada, somos la población con mayor índice de soledad de todos los tiempos.

Las personas le dan significado a su vida en función de las relaciones qué se tienen. Cuando queremos contar algo importante, llamamos a nuestros seres queridos, o cuando hacemos una fiesta queremos que estén nuestros amigos más cercanos… Pero la tecnología no satisface esa necesidad, pues con un sitickers o con un emoji no se logra una relación empática ni cercana.

La falta de esas conexiones genera un ciclo muy complejo en el que se busca esa “compañía” en la tecnología, lo que a su vez en un círculo vicioso hace muy difícil relacionarse de otra manera con las personas.

De esta manera, las personas que permanentemente están metidas en las pantallas se sienten más solos. La excesiva dependencia a ellas hace que:

– Haya una continua comparación: pensando que todo el resto es feliz y que a los otros les sale todo bien, la persona tiende a pensar que está solo y genera infelicidad.

– Disminuya la productividad: estudios demuestran que la concentración en dos cosas al mismo tiempo no es posible, de manera que pretender ser ejecutivo mientras se está conectado a la tecnología no se puede.

– Prevalezca el lenguaje negativo: En el lenguaje digital no hay filtro, de manera que nuestro hijos crecen con una visión muy negativa del mundo.

Objetivo 4:

Saber que existe la adicción digital

Las personas que desarrollan la tecnología crean las mejores estrategias para captar toda nuestra atención.

La tecnología está tan bien pensada que ella es capaz de distraernos a tal punto cognitivamente que podemos no estar sintiendo hasta incluso alguna intervención quirúrgica en el cuerpo.

“Un vídeo juego puede ser más fuerte en su efecto que la morfina”.

Así, cuando los niños están por horas con impactos altos, lo mínimo es que no oigan cuando se le llaman a comer o que no se concentren cuando se sientan a hacer las tareas… Es imposible que lo haga.

La tecnología explota la vulnerabilidad del cerebro humano. La tecnologóa despierta la dopamina y es adictiva.

La dopamina es la sustancia que se libera cuando empezamos a sentir placer y ese placer se ha demostrado que se siente, por ejemplo con los likes que recibimos en nuestra fotos publicadas.

La tecnología además despierta el amor por lo nuevo y las notificaciones dan la sensación de que nos estamos perdiendo de algo. La tentación es muy potente y es importante empatizar con que los niños caigan en ella. El sistema está hecho para eso.

¿Qué hacer?

1. Desarrollo de vínculos con actividad.

Fomentar distintos intereses y actividades. Crear espacios para hacer cosas juntos en familia. Los deportes y las actividades extraprogramáticas son una buena opción. La tecnología pone a los hijos en su mundo privado, es nuestra obligación romper con eso ofreciendo un mundo público/familiar atractivo.

2. Otra buena herramienta es la alegría.

Cuando un niño se desconecta y encuentra en su casa malas caras, agobio de los padres y poca presencia de ellos, entonces vuelve a conectarse. Solo una sonrisa puede sacarlo de las pantallas. Nuestros hijos merecen nuestra mejor cara.

3. Supervisión de lo que hacen nuestros hijos.

Lo recomendable es no tratar de imponer por la fuerza lo que queremos, la idea es influenciarlos a que hagan lo que les conviene y hace bien.

4. Ley pareja no es dura

Todos en la familia deben regularse en cuanto al uso de la tecnología, partiendo por los padres.

5. Momentos de transición son clave

Es importante cuidar momentos de familia sin interferencias de la tecnología.

6. Cuidar y estar atentos a indicadores de adicción.

7. Dar “me gusta” en la casa, lo que solo se logra con atención

Estar conscientes que hoy los peligros externos no son nada en comparación a la falta de “likes” en las casas. El riesgo de que nuestros hijos no encuentren atención y aprobación al interior del hogar, es que salgan a buscarla fuera.

Y los likes en familia se dan con la atención de los papás

Depende de nosotros que nuestros hijos sepan en qué enfocarse y cuáles son las voces importantes que realmente deben seguir.

Construir relaciones no en base a la crítica, sino a estímulos positivos, cariño, saber visibilizar todo lo bueno y no solo el error.

No criticar siempre y no partir criticando. Es difícil que la gente cambie por la crítica, lo que no significa no decir las cosas, pero sí primero desarrollar un vínculo de cercanía.